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Proceso de fecundación y embarazo de una Fecundación In Vitro

Los espermatozoides (millones) que estaban en las trompas de falopio cuando llega el óvulo o que llegan a las trompas mientras el óvulo lo esperaba; de todos ellos uno logra llegar al núcleo del óvulo y generar un cambio espectacular, la transformación del óvulo en embrión. Esta transformación es progresiva y se va dando a medida que el óvulo fecundado continúa su camino hacia el lugar donde deberá implantarse para continuar con el proceso de embarazo: la pared del útero llamada endometrio.

En ese proceso comienza la división celular de forma que el embrión que se implante, que se una al endometrio será lo que denominamos una mórula tras varios días de crecimiento (70 horas), de divisiones celulares (pasando de 1 – zigoto-  a más de 60 células -mórula-).

A partir de ese momento comienza el embarazo y el proceso de cambio, de crecimiento y definición de las células convirtiendo el embrión en lo que comenzará a visualizarse como el futuro bebé.

Hay muchas alteraciones que pueden impedir que este proceso no se desarrolle adecuadamente. Veamos como con una Fecundación In Vitro (FIV), desde la medicina reproductiva logramos simplificar el proceso y solucionar la mayoría de las disfunciones que os alejan de ser padres. 

La Fecundación In Vitro con microinyección espermática comienza con la adecuada estimulación ovárica. Como hemos visto, en un proceso natural, se obtienen uno o como mucho dos óvulos. Lo que hacemos desde NATIA Huelva es potenciar el crecimiento folicular para obtener el máximo número de óvulos maduros y listos para fecundar sin incurrir en riesgos para la salud de nuestras pacientes. 

Esta fase tiene una duración de entre 10 y 12 días y va acompañada de diferentes consultas médicas donde vamos controlando el crecimiento folicular.

Una vez contamos con óvulos maduros dentro de los folículos procedemos a su absorción o extracción a través de la punción ovárica.  Este es un procedimiento que se realiza en el quirófano de NATIA Huelva contando con ginecólogo, anestesista, equipo de enfermería y soporte de biólogos expertos en embriología. 

En el mismo acto obtenemos y preparamos muestra seminal del varón (en caso de contar con pareja) o preparación de muestra procedente de donante en nuestro laboratorio de andrología. 

Inmediatamente los óvulos y la muestra de semen previamente preparada pasan al laboratorio de embriología de NATIA Huelva donde el equipo de embriólogas proceden con la microinyección del espermatozoide seleccionado en el núcleo de los óvulos previamente extraídos.  Este es un minucioso proceso que es realizado a través de microscópios especialmente diseñados para ello. 

Lo que antes veíamos que sucedía de manera natural, en las trompas de falopio de la mujer, ahora lo presenciamos “in vitro” a través del microscopio de nuestras embriólogas: nos referimos al momento en el que dos células reproductivas se convierten en una sola célula (el cigoto), la primera de toda una serie de divisiones que culmina constituyendo el organismo del futuro bebé. 

Este proceso de divisiones es controlado “in vitro” en incubadoras durante un periodo comprendido entre 3 y 5 días.  Después de esta fase contamos con una serie de embriones listos para ser transferidos a la pared del útero (el endometrio) donde deberán implantarse y continuar con el proceso natural de embarazo.

De manera paralela a la fase de cultivo embrionario procedemos con la adecuada preparación del endometrio para que se encuentre en condiciones óptimas para la implantación de los embriones llegado el momento. 

Por tanto de tres a cinco días después de la extracción de los óvulos las pacientes vuelven a NATIA para que los embriones sean transferidos al endometrio. 

En NATIA solemos implantar un embrión del total de los que hemos generado. 

El resto es criopreservado para ser empleado en caso de que el embrión transferido no implante y genere embarazo.  De esta forma evitamos repetir todo el proceso cada vez que sea preciso realizar una transferencia embrionaria.

Vemos pues que con un tratamiento de Fecundación In Vitro podemos resolver:

  • Problemas ovulatorios que impidan que los óvulos crezcan y se generen adecuadamente. 
  • Problemas morfológicos que impidan el movimiento de los gametos (espermatozoides y óvulos) por el sistema reproductivo femenino.
  • Problemas de movilidad y calidad seminal que impidan la adecuad fecundación del óvulo.

En esencia la mayoría de los problemas simples que alejan a nuestros pacientes de ser padres. 

Lo normal es conseguir un embarazo natural en intentos sucesivos durante 12 meses. Si tras este período no lo has conseguido probablemente exista una alteración que dificulte el proceso. En ese caso llámanos para pedir una cita sin compromiso, valorar vuestro caso y ayudaros a conseguir el deseado embarazo. 

nacer

nacer es empezar, es dar el paso.